martes, 2 de junio de 2009
LOS DEDOS
Hubo un tiempo en que los dedos se quedaron dormidos,por que estaban heridospero con el tiempo los dedos, sanaron,lejos quedaron las espinas clavadas en ellos desde la indiferencia y el ciego dolor del olvido,aunque no escriben como antes de ir muriendo lentamente por las espinas clavadas en sus yemas, las cicatrices cada vez duelen menos y los ríos de lágrimas y tinta roja derramadas, se han ido secando para dar paso, poco a poco, a unos dedos que,con altibajos, salen de la oscuridad y cobran fuerza día tras día, buscando en el horizonte el amanecer resplandeciente que reaparece delante de ellos, allí, al alcance de su propia mano, con solo estirar los dedos, esos dedos que vuelven a caminar aliviados...
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